lunes, 7 de marzo de 2016

Amigos con culpas

Las miradas furtivas, inevitables;
ambos cuerpos enfrentados, intocables;
temblando de deseo los labios temerosos,
esperando alejarse finalmente presurosos.

Evitarnos, tomar distancia desmedida
estando tan cerca de tu vida con mi vida;
saber cuándo los amores son imposibles,
saber cuándo hay paredes indestructibles.

Amarte en silencio, amigo mío;
imaginarte a cada instante como un río
que me recorre toda con el sentimiento,
sabiendo que te quiero, sabiendo lo que siento.

¿Es malo desear que me beses nuevamente?
¿Es malo que me ames apasionadamente?
¿Sabiendo aún las grandes consecuencias
y el dolor que produce el cargo de conciencia?

¿Serán por siempre ilusiones vanas
que sólo el Destino cruel prepara y trama?
¿Sólo eso? ¿Espejismos interminables,
recuerdos tristes, pensamientos tan brutales?

Cada gesto disimuladamente enamorado,
cada sonrisa oculta de aquel que ya está acostumbrado
a no tenerme, a contentarse con mirarme,
y ante todos con el afecto de un amigo hablarme.


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