Y cada latido que aún se siente en mi corazón, está marchito como la rosa que alguna vez fue y que nunca podrá volver a ser nuestro amor. Quizás así lo quiso el destino, pero es verdad que aún un sentimiento de esperanza surge en mí cada vez que te veo; y en mi soledad te espero, aunque observe con tristeza y resignación que la mujer que tienes al lado es, quien tú dices, el amor de tu vida. Siento la pena corriendo por mis venas, el licor del dolor acariciando mis labios, el llanto brotando por mi ser, porque tú ya no estás aquí. Y cada latido que aún se siente en mi corazón, está marchito como la rosa que alguna vez fue y que nunca podrá volver a ser nuestro amor.
Y es que, cuando estábamos juntos, sentía un flechazo de dolor al ver como sufrías por mí. Fue así como abandoné toda esperanza de ser feliz contigo. Entonces te dije en un día triste “Lo nuestro nunca podrá ser”, y vi en tu cara decepción y dolor. Jamás te había visto tan mal. pero ¡ay!, amor, me encantaría decirte esa pequeña frase que jamás pude expresarte, y que mi corazón ahora quiere gritar: “¡TE AMO!”. Tal vez por cobardía, tal vez por inseguridad; pero tú siempre te las ingeniaste para sonreírme y comprenderme. Y en el instante que te herí, creíste que te había usado, usado como si no tuvieras corazón. pero amor, desearía pedirte perdón, y decirte que en realidad yo siempre te amé, y que jamás voy a olvidarte; pero nunca podré hacerlo, porque tú ya no estás aquí. y Cada latido que aún se siente en mi corazón está marchito como la rosa que alguna vez fue, y que nunca jamás podrá volver a ser nuestro amor. NO ME OLVIDES CORAZÓN, TE ESTARÉ ESPERANDO TODA LA ETERNIDAD, Y AL FIN PODRÁS SABER, QUE YO SIEMPRE TE AMÉ, Y QUE JAMÁS VOY A OLVIDARTE...


No hay comentarios:
Publicar un comentario