Y, de repente y sin aviso, una mano toma la mía en el último instante. Me lleva a un lugar seguro, me toma entre sus brazos y me asegura que todo va a estar bien. Y de repente voy sintiendo alivio al dolor, voy sintiendo que lo que me está diciendo es cierto...
¿Es un sueño? ¿O es mi imaginación? ¿Habré caído ya y ahora sólo estoy desvariando? ¿Ya llegué al suelo? Pensé que era como de esos otros tantos sueños que me hacían sonreír y creer, para luego despertar.
Pero no. Ahí seguía, firme, junto a mí. No se iba, no me pedía nada a cambio, no se esfumaba... Seguía ahí, deseando sacarme una sonrisa, una y otra vez, y cuando tuviera la oportunidad, por qué no, una carcajada sonora y estridente. Seguía ahí, construyendo de a pocos, los sueños que se me habían roto y estaban esparcidos por todo el suelo, unos más cerca de mí, otros no tanto. Tomarse todo ese trabajo de reunirlos y empezar a crear algo hermoso. Algo que me hiciera dejar de soñar y vivir en la realidad...
¿Miedo? Claro que tengo miedo. A veces me domina, a veces me hace pensar en cosas que no son, y malinterpretar palabras que sólo quieren confortarme, que sólo quieren curar esas heridas. Pero esta vez quiero enfrentarlos, quiero vivir cada día descubriendo que nada de las cosas horribles que pensé o sentí no son las únicas que existen, ni que tampoco esas cosas son las verdaderas.
Estoy llena de errores. Completamente llena. De lo que soy y de las cosas que forman parte de mi pasado. Pero cada día me da motivos para enfrentar, enfrentarlo todo. Aún hasta el terror más profundo. Desbaratar creencias que alguna vez me impusieron. Redescubrir mi mundo y a mí misma.
Es una nueva etapa para mí. Cada día es distinto y nuevo. Y hay cosas que a veces no veo, hay cosas que se escapan a lo que yo creí que entendía.
Hay cosas diferentes.
Y esta es una hermosa realidad. Y por más que esté equivocada en muchas cosas, quiero intentar día a día avanzar y aprender a caminar segura, volar a dónde sea, entender que no hay límites. Nunca hay límites. Sólo los que se crea uno mismo.
Remienda mis alas y ayúdame a volar.
Muestra mis errores y ayúdame a corregir.
Ponme frente a mis miedos y ayúdame a enfrentar.
Toca mis heridas y ayúdame a curar.
Di lo que sientes y ayúdame a amar.
Aquí camino. Ya no sola, ya no triste.
Aquí voy haciéndome fuerte, cada día más fuerte.
Porque estás a mi lado.
Porque me hacés feliz.
Y yo quiero hacer lo mismo.
Como sea.
Hacerte fuerte.
Darte motivos para reír a cada instante.
Cada día lo voy a intentar, una y otra vez.
Hasta que lo logre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario