lunes, 7 de marzo de 2016

Bailando entre estrellas

Acostados estábamos,
en sueños y deseos pensábamos,
alcé hacia el techo los brazos,
lo invadí con imaginarios trazos.

De repente, obnubilada,
con una sonrisa, ilusionada,
comencé a algo increíble distinguir,
y en seguida a él se lo quise compartir.

“Convirtamos en uno nuestro pensamiento:
imagina por la noche al oscuro firmamento,
en medio de la nada, en medio de todo,
retenlo en la cabeza de este y no otro modo.
Juntos solos, en medio del Universo,
cantando canciones, recitándonos versos;
pero no todo es oscuridad, hay miles de estrellas
que iluminan nuestra velada. ¡Son tan bellas!

De repente canciones de jazz comienzan a sonar,
y eso nos indica que ya es hora de bailar.
Caemos presa de la dulzura de nuestras miradas,
con intención presos de nuestras manos enlazadas.
Y él dijo: “La música no cesa, nuestros pies tampoco,
y comenzamos a darnos cuenta, de a poco,
que no estamos solos en esa noche maravillosa:
nos acompañan una dulce pareja, alegre y gozosa.

Ella viste de plata, altiva, esbelta,
ligera como el viento, bailando suelta,
su cabello es larguísimo y de un blanco inmaculado,
tiene una belleza radiante, su piel de un blanco tornasolado.
Él brilla como el oro, fuego parecen sus ojos,
viste galán un traje dorado con detalles en rojo,
sus cabellos caoba destellan, con detalles rubios se ve su cabeza,
sonríe con picardía, se mueve con gran destreza.

Comienza un vals, romántico y mágico,
no existe allí nada triste, malo o trágico;
el Sol y la Luna, serenos, nos saludan,
devolvemos el gesto mientras su baile reanudan.
Tenemos la dicha de poder por un instante
aunque sea en sueños, locuras delirantes,
compartir una danza con los astros divinos,
tener la alegría de que ambos los vimos.”

Dije entonces: “Las estrellas siguen brillando, enorme es su esplendor;
nos miramos cómplices, tal es la tentación,
que no podemos evitar atrapar aunque sea una pequeña;
es cálida. Se suelta, flota y algo nos enseña.
Un increíble camino, cual Vía Láctea se nos presenta,
arriba una exorbitante lluvia de cometas cayendo se encuentran.
Seguimos siempre bailando sin parar,
mientras que de nuestro alrededor no dejamos de disfrutar.”

Quedamos callados por un instante, sonrientes y risueños,
cada uno atrapado por la magnitud de nuestros sueños,
sellamos con un beso por momento la fantasía,
pero supimos que la realidad para imaginar nunca más nos detendría.

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