perfecta y dulce, sabor a miel;
son las cosas que de ti más me provoca,
así como la tersura de tu hermosa piel.
Tu sonrisa inevitable,
tu mirada penetrante,
tus labios tan deseables:
es de ti lo más interesante.
No hay belleza más divina
que las formas de tu cuerpo;
quién será quien adivina
las verdades de tu incierto.
Eres el fruto de lo prohibido,
eres la cumbre inalcanzable;
yo de ti no he recibido
más que indiferencia y palabras sin sentido.
Eres mi amor platónico, lo confieso
con el alma oprimida y el corazón acelerado.
Todo el cariño que yo te profeso
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