del miedo que me da
decirte la verdad.
Que esta soledad
irradia oscuridad,
me quita libertad.
Que tengo la impresión,
que está roto el corazón;
ya no pidas perdón.
De repente en la estación
sonaba una canción,
pensé en su oración.
El dolor volvió a aflorar,
y el llanto a comenzar,
no sabía qué pensar.
No dejaba de soñar,
de nuevo a imaginar
que junto a mí volvías a estar.
Fue tan vil tu traición,
tan violenta la reacción
tan terrible la ocasión.
Fue terrible el tropezón,
levantarme un horror,
sonreír un gran dolor.
¿Qué sentías cuando estabas
a su lado y le hablabas?
¿Ya en mí tu no pensabas?
Yo sentada te esperaba
dormía me quedaba.
Siempre tarde llegabas.
Todo esto lo ignoraba,
demasiado yo te amaba,
y así me lo pagabas.
Me tenías ilusionada,
completamente apasionada
y me dejaste abandonada.
A la deriva, acabada,
malherida, apuñalada
moribunda, desahuciada.
Y aquí me encuentro,
te tengo bien adentro,
y el tiempo pasa lento.
Soñando con un cuento,
una historia dicha al viento,
que me guarda lo que siento.
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