por tenerte lejos.
¿Cómo tener calma?
Si al verte, perplejos
mis labios tu sabor reclaman,
mis oídos extrañan de tu voz la cadencia.
Benditos (o malditos) mis sentidos que te aman
y que lloran anhelando tu presencia.
Y los recuerdos, pasajeros pero repetitivos
no dejan de acosarme con placer
para que ría y llore; dubitativos,
mis pensamientos no sabes ya qué hacer.
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