Es el fin de mis principios
Todo se fue por la borda desde aquel día
Y aún sigo impune
Debería sufrir, no me mientan
Debería estar pagando mi condena
por haber provocado ese terrible mal
que se cernió por quienes quería...
Debería ser una hermitaña solitaria
sin remedio más que el del sufrimiento
Creí haberlo podido controlar
pero todo se me fue de las manos
Y jamás creí que sufriría de ésta manera...
Supuse el adiós irremediable
lo acepté totalmente...
Pero no estaba preparada para el insoportable,
insoportable perdón...
Tengo esta culpa atragantada
por lastimar a la persona amada;
tengo esta tristeza que me quiebra.
Se rompió aquel frágil trozo de hebra.
Sabía que en cualquier momento pasaría,
sabía que en llanto finalmente caerías.
Pero, ¿por qué? ¿Por qué te acobardas
rogando por el fin de la vida que ya no resguardas?
No dudes de que si eso sucede
si tu cabeza y tu corazón a la vez acceden,
yo seguiré esos pasos desalmados
del dolor, del cariño tan dañado.
No pongas en duda de mi capacidad,
sabes a qué me refiero, y sabes que es verdad;
no creas que no saldaré esta, mi deuda terrible
y asumir las consecuencias de la culpa comprensible.
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