El Amor está presente en todas las cosas. Aún si no hubiera nadie a quién querer, dentro de las personas que nos rodean, este sentimiento se presenta mediante objetos, paisajes; la naturaleza en su conjunto.
El Amor es muy complicado, ya que es el único que puede contener todos los demás sentimientos dentro de sí. Podés sentir cariño, alegría, felicidad, paz, esperanza, dulzura, emoción, éxtasis; mas sin embargo también sentís angustia, depresión, enojo, rabia, celos; Odio.
¿Nunca se preguntaron qué es más fuerte? ¿Si lo es el Odio, o lo es el Amor? A simple vista parece que aquel mal sentimiento es el que gana, pero es un concepto errado. El Odio mueve montañas, pero el Amor mueve planetas. El primero puede estar dentro del Amor, mientras que éste no puede presentarse dentro del otro. El Odio es mucho más débil, ya que cuando uno lo siente, lo puede explicar perfectamente y con exactitud militar. En cambio, ¿qué sucede con su opuesto? ¿Quién no pronunció nunca la frase de “te amo tanto que no puedo describirlo” o “no me alcanzan las palabras para describirte lo que me hacés sentir”? El problema del mundo es que siempre el ser humano ve primero las cosas malas, lo que le afecta, antes que lo que le hace bien.
El Amor es el que da el equilibrio a nuestra basta existencia, donde parece que la crueldad acecha nuestra vida, y día a día parece gritarnos que si no somos fuertes, alguien se ocupará de terminar con todo lo que somos; la ley de que el más fuerte prevalece. Porque el Amor nos obliga a debilitarnos, es el talón de Aquiles de todo ser vivo, la inexperiencia – siempre la inexperiencia – en carne viva, ya que nunca se presenta de la misma manera. Es un sentimiento infinito.
ES IMPOSIBLE VIVIR SIN AMOR simplemente porque no existe nadie en el mundo que no ame – de alguna u otra forma -; no es algo que simplemente uno pueda dejar de lado. NO SE PUEDE.
¡Ojo! A no confundir: vivir CON amor, no DEL amor; este debe ser un complemento, un brazo más. Cuando estas dos opciones se confunden, puede ser muy peligroso, ya que el Amor puede volverte loco, paranoico, cegarte por los celos, enfurecerte a tal punto de perder la conciencia y cometer actos de los que quizás una vez lúcido te arrepientas. De otra manera, este sentimiento no es peligroso. Es como un cuchillo: sirve para muchas cosas útiles, y también sirve de arma para lastimar; sólo hay que saber cómo utilizarlo. Si se quiere, puede definírsela como un arma de doble filo.
El Amor es tan sano, que puede sanar hasta dolores físicos. Muchas veces se ha hablado del poder de curación a través del cariño. Cuando uno se siente querido, genera inconscientemente más anticuerpos – orgánicos y psicológicos y espirituales -.
Pero a la vez, el Amor puede ser tan dañino… cuando lo confundimos con una obsesión. Muchas personas han cometidos actos horrorosos, alegando que “todo lo hicieron por Amor”.

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