lunes, 7 de marzo de 2016

Describiéndote

Agua cristalina,
color piedra turmalina;
vida libre de enojos:
esos, son tus ojos.

Roce estremecedor,
delirio alentador;
persistente como la roca:
esa, es tu boca.

Blanca como la luna,
como el mar lleno de espuma;
sorprendente como el Fénix que renace de la ceniza:
esa, es tu sonrisa.

Tibia al contacto,
sin poder ser mucho más exacto;
suave como la miel:
esa, es tu piel.

Iluminada como una estrella,
que hace a tu esencia más bella;
la que siempre me llena de calma:
esa, es tu alma.

Latente como mi amor,
carente de pena y de dolor;
la que inunda toda la razón:
ese, es tu corazón.

Sonido maravilloso,
que hace que el mundo sea hermoso;
misteriosas como las puertas que abras:
esas, son tus palabras.

Entregada en cuerpo, alma y mente,
la que no le alcanzan las palabras para describir lo que siente;
la que hasta que no te conoció, en el amor no creyó;
esa, es la que te ama; esa, soy yo.

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